En el terreno de las relaciones sexuales hay gente que disfruta plenamente, sí. Plenamente, digo. Pero no son la mayoría de las personas. Suele ser un tema algo complicado para muchos. Sea por dificultades de llegar al orgasmo ellas o ellos, para terminar demasiado rápido ellos, por haber perdido el deseo ellas o ellos, y se empieza a fingir, a posponer, a aceptar mínimos … Desbloquear la cabeza, hablar, aceptar, pedir, perder el miedo… qué gran remedio. Hablar de sexo con la pareja es a menudo incómodo, para no herir al otro, por no saber qué decir, o por vergüenza, y porque a menudo cuesta bastante pedir que se quiere… Nos podemos sentir egoístas o que pedimos demasiado o cosas raras. A menudo es más fácil dar que recibir, o recibir que dar… Pero es una actividad de dos, un juego de dos. De dos. Y placentera. Y la victoria no es el orgasmo, la victoria es el juego, el camino, estar allí y compartir, escuchar al otro, sentirse uno. Esto.