Las relaciones de dependencia son el día y la noche, el todo y nada de las relaciones. Y el autoengaño es permanente, y necesario para no sufrir. Pero no puedes dejar de sufrir. Sólo pensar que te pueden dejar, que te dejarán en cualquier instante, que no eres lo suficientemente para el otro, te consume. Y lo vas negando, y lo vistes todo inventando nuevos proyectos para hacer, nuevas ilusiones. No poder vivir plenamente, querer ser lo que piensas que el otro quiere que seas… Y abres los ojos y no sabes cómo dejarlo, lo intentas pero el otro siempre sabe cómo hacerte recular… Un no parar, uno no vivir.